ATRIA. Foto: Joris van Kesteren

Hoy 24 de octubre se celebra el Día Internacional de la Biblioteca y desde Entre Corchetes hemos decidido festejar esta fecha rindiendo un merecido homenaje a las Bibliotecas de Mujeres.

Estas bibliotecas aparecen en Europa a principios del siglo XX y su origen está íntimamente ligado a los movimientos sufragistas que se desarrollaron desde finales del XIX, y a la llamada primera ola del feminismo, que tuvo lugar a lo largo de 1900.

Algunos nombres de referencia

En 1926 se creó en Londres The Fawcett Library, hoy Biblioteca Nacional de Mujeres, que actualmente cuenta con un fondo de 60.000 volúmenes. En París, en el año 1931, se funda la Biblioteca Marguerite Durand, con la colección privada de esta periodista y feminista francesa. En 1935, también partiendo del legado de otra mujer, Aletta Jacobs –doctora en medicina, inventora y activista por el sufragio femenino- se funda en Amsterdan la International Information Centre and Archives of the Women´s Movement. En Copenhague se encuentra el KVINFO, fundado en 1964 gracias a una donación de la Sociedad de Mujeres Danesas. Ya en lo que se ha llamado la segunda ola del feminismo –entre los años sesenta y los ochenta- se funda la Biblioteca Italiana delle Donne de Bolonia, en la actualidad la principal institución bibliotecaria del país y una de las más importantes de Europa especializada en mujeres.

Biblioteca Marguerite Durand

En los albores del siglo XXI, no podemos dejar de mencionar algunos nombres de bases de datos especializadas y redes en línea. En este sentido, la Women´s Information Network of Europe, WINE (1996); la italiana Rete Lilith o la europea EIGE, European Institute for Gender Equality; Mapping  the  World  of  Women’s  Information  Services,  gestionada  por el  Atria, Institute on Gender Equality and Women’s History de Amsterdam. ARCHIVIA, Archivi,  Biblioteca  e  Centri  de  Documentazione  delle  Donne,  formada a  partir  de  la  Asociación  del  mismo  nombre  que  reagrupa  centros  y  asociaciones  italianas.  Por  último,  no debemos  olvidar  el  grupo  especial  de  la  IFLA,  IFLA  Women,  Information  and  Libraries  Special  Interest  Group,  que  trabaja  para  promover  y  apoyar  a  los centros  de  documentación  de  mujeres.

 En España

María de Maeztu (1882-1948)

La primera Biblioteca de Mujeres en España fue la Biblioteca de la Dona, creada en Barcelona en 1909 por Francesca Bonnemaison, conocida  por  haber  sido  pedagoga  y  bibliotecaria  de  la  Obra  de  Buenas  Lecturas,  biblioteca  parroquial  de  carácter  caritativo. En 1915, la también pedagoga María de Maeztu, forma la Biblioteca de la Residencia de Señoritas en Madrid. Y en 1926, la del Lyceum Club de Barcelona. A pesar de ser pioneras en Europa, estas bibliotecas especializadas no soportaron la embestida de la dictadura y con la llegada del franquismo, fueron desmanteladas y ocupadas por instituciones falangistas.

La creación y desarrollo de las bibliotecas de mujeres está íntimamente ligado a la evolución del feminismo y, fatídicamente, a partir del 36 este país se sumió en una oscuridad que afectó de lleno a las libertades, especialmente sangrante en el caso de las mujeres, adoctrinadas por el régimen para ser, exclusivamente, madres y esposas.

Lo peor que traen consigo las dictaduras no es la prohibición, sino la ignorancia. Yo no sabía que todas esas mujeres existían. Marisa Mediavilla, creadora de la Biblioteca de Mujeres de Madrid.

La biblioteca de la residencia de señoritas. Foto RTVE

La importancia de las Bibliotecas de Mujeres

Nadie cuestionaría hoy en día la importancia de cualquier biblioteca pero la razón de ser de las bibliotecas de mujeres va más allá de la labor documental e informativa, ya que contribuyen a educar en igualdad, dando a conocer nombres a los que la historia ha mantenido en el silencio y permitiendo la construcción de una genealogía femenina que sirva de referente a mujeres de todas las edades.

Desgraciadamente, cada día se puede leer en la prensa nuevos casos de violencia de género y  estudios que confirman la disparidad entre hombres y mujeres en distintos ámbitos. La única manera de revertir estos números es reescribir la historia contando con todos y todas las que formaron parte de ella, destacando las grandes personalidades femeninas que han luchado por hacer su aportación al mundo artístico y científico, social y político, ausentes de los libros de texto y la memoria colectiva.

Difundir es dar a conocer y dar a conocer es romper con el ancestral silencio en torno a las mujeres. Lo no nombrado no existe: por tanto, los centros de documentación y bibliotecas de mujeres, al nombrarlas, las hacen incuestionablemente visibles. Alba Ibero i Constansó

Y es en este sentido donde las bibliotecas de mujeres trascienden su labor para convertirse en puntos de referencia, en espacios de encuentro, en el medio para recuperar y reconstruir la identidad y la memoria de género, tan necesarias para lograr una sociedad tolerante, progresista  y avanzada.

Para entender la trascendencia que suponen las Bibliotecas de Mujeres, recordamos las palabras de la profesora Nuria Jornet Benito y de Nuria Tuset Páez, bibliotecaria:

Se inicia un trabajo en torno a los lenguajes documentales que proporciona una herramienta común de indexación para el intercambio de información y, especialmente, se crea un nuevo vocabulario vinculado a la experiencia y a la subjetividad femeninas, a los datos que de manera paralela se descubrían con la investigación y los estudios sobre las mujeres o bajo los nuevos intereses de la reflexión teórica feminista, para superar la tradicional clasificación marcada por un masculino entendido como genérico.

La biblioteca de mujeres de Madrid

Marisa Mediavilla

En 1985 la bibliotecaria Marisa Mediavilla inició el proyecto de la Biblioteca de Mujeres de Madrid, al que se le suma un tiempo después, y hasta el 2002, Lola Robles, filóloga y escritora.

El fondo nace de los títulos que la propia Mediavilla va reuniendo desde los años setenta con sus constantes paseos por el Rastro y las librerías de viejo, y gracias a numerosas donaciones de autoras. Además de las miles de horas que tantas mujeres han aportado gratuitamente al proyecto, sin las que hubiese sido imposible sacar adelante esta ingente labor documental.

La colección crece rápidamente y pronto se queda pequeño el primer local, donde, con la llegada de la democracia, se reunían diversos grupos y asociaciones, en la calle Barquillo. En 1997 se vieron obligadas a trasladarse y hasta el 2007 estuvieron instaladas en el Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid. Sin embargo y a día de hoy, la colección no ha encontrado un edificio propio, a pesar del peregrinaje institucional de su fundadora.

Actualmente cuentan con 30.000 volúmenes que se encuentran en el Museo del Traje de Madrid, unos 25.000 catalogados en cinco compactos del edificio, y el resto, sin catalogar, aún en cajas en el sótano del edificio.

El fondo que aún se encuentra en cajas. Foto: Isabel Permuy

Este gran legado bibliográfico está formado tanto por obras de creación literaria como obras teóricas, pero también tebeos, revistas, carteles, chapas, folletos, archivos de prensa, fotografías, postales, pegatinas, sellos

A pesar de que la labor de Marisa Mediavilla se ha visto reconocida con numerosos premios -el más reciente en este mismo año 2017, el X Premio “Participando creamos espacios de Igualdad” en la categoría de Arte y Cultura, concedido por el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid- su objetivo aún por cumplir es conseguir una instalación propia para esta gran colección, con personal especializado y un amplio horario que permita a toda persona interesada acceder a las obras.

Cooperación entre las bibliotecas feministas españolas

Hasta 1993 no hubo ningún tipo de vínculo ni coordinación entre los centros de documentación y bibliotecas de mujeres españoles. Gracias a los tímidos encuentros iniciales, en 1994 se organiza en Pamplona el I Encuentro de Centros de Documentación y bibliotecas de la Mujer. Actualmente se ha conseguido establecer una Red Nacional cuyo último encuentro se celebró en Barcelona en el mes de mayo de 2017. El directorio publicado este mismo año, cuenta con casi treinta bibliotecas y centros de documentación de esta naturaleza.

Último encuentro de la Red Nacional

Canarias es una de las Comunidades Autónomas que no tienen representación en este directorio. Si bien es cierto que el Instituto Canario de Igualdad cuenta con un centro de documentación especializado que se puede consultar en el horario administrativo, según se puede leer en su página web. Y que el municipio de Telde, en Gran Canaria, acogió en 1998 un encuentro de la Red Nacional donde se creó la Asociación de Centros de Documentación y Bibliotecas de Mujeres María Moliner. Precisamente en la Biblioteca Pública de Telde del barrio de San Juan, Montiano Placeres, se encuentra ubicado, junto al resto de la colección, un fondo especializado sobre feminismo.

Sin embargo, a pesar de contar con cierto nivel de infraestructura, el camino para dar visibilidad y gestionar un centro de este tipo, aún está por andar. Y aunque debemos felicitarnos porque no partimos de cero, es necesario un trabajo serio y continuado para lograr los objetivos marcados por la Red, esto es:

Convertirse en referente nacional y estatal de apoyo al análisis y la investigación sobre mujeres, feminismos y estudios de género y de la conservación del patrimonio documental, histórico y bibliográfico de las mujeres.

Vaya desde este espacio virtual, en el Día Internacional de la Biblioteca, nuestra felicitación y reconocimiento a todas las mujeres que han realizado, contra viento y marea, una labor de conservación y concienciación para que estos espacios sean posibles. A todas aquellas que han luchado por crear entornos para el debate, el intercambio y el conocimiento.

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