La pérdida de una extremidad inferior o superior supone una afectación obvia en la motricidad de la persona amputada, limitando su capacidad de llevar una vida completamente autónoma. Pese al desarrollo de las prótesis actuales, la amputación de cualquier miembro supone una pérdida de información propioceptiva y exteroceptiva que difícilmente puede resolverse.

Quizá esa situación esté a punto de acabar.

El equipo formado por Wentao Xu, Sung-Yong Min, Hyunsang Hwang y Tae-Woo Lee, de la Pohang University of Science and Technology (POSTECH), en Corea del Sur, acaban de publicar en la revista Science un trabajo en el que plantean el diseño y fabricación de sinapsis cerebrales artificiales, lo que abriría la puerta al desarrollo a una especie de sistema nervioso artificial que sería capaz de desarrollar las mismas actividades que un sistema nervioso biológico.

Las implicaciones del trabajo de Xu (que ya tiene una dilatada experiencia en este campo de investigación) y su equipo son evidentes: el desarrollo de una compleja red de nanohilos articulados en una trama que imitara al sistema nervioso permitiría dotar a las prótesis inferiores y superiores del sentido del tacto.

Este último trabajo presentado hace unas semanas se centra en el desarrollo de fibras neuronales eléctricas de escala nanométrica y, lo que quizá es aún más reseñable, capaces de funcionar con un consumo energético muy bajo. El diseño estaría compuesto por tres elementos: un sensor táctil, una neurona electrónica flexible y un transmisor sináptico artificial.

Esos nanohilos orgánicos serían los encargados de imitar a las fibras nerviosas en un cerebro humano y la transmisión de impulsos eléctricos provenientes de las prótesis que el cerebro traduciría a información sensorial relevante para el sujeto: frío, calor, textura…

Sin embargo, esto es sólo el principio del camino. Como miembros del propio equipo reconocen, aún faltan los diseños específicos que permitan la captación de las sensaciones, su inserción en circuitos flexibles y la forma de vincular todo el dispositivo con el propio cerebro.

Si quieres leer este artículo completo, publicado en la revista Science, puedes hacerlo de forma gratuita a través de nuestro Facilitador de Acceso a Recursos Online (FARO).

Compartir: