El País Retina. 18/10/2018.

Por Jorge G. García

 

Cargados con álbumes, lupa en mano y una edad más que respetable a sus espaldas. Una imagen que a cualquiera le viene a la cabeza al escuchar la palabra filatélico. Pero aquello de que las apariencias engañan se cumple a la perfección. Es el encanto de los trampantojos. A primera vista dan una impresión que cambia casi por completo al llegar hasta el fondo. El coleccionismo de sellos ha encontrado en las nuevas tecnologías el aliado idóneo para jugar con todos a las falsas impresiones. La revolución digital que vive le permite adaptarse a los cambios frenéticos de la sociedad del siglo XXI y, al mismo tiempo, acercarse a un público más joven.

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