Si la violencia de género se expresa culturalmente, el cine no puede permanecer impasible ante unos comportamientos -personales y colectivos- que atentan contra la mitad de la humanidad. Llegar a este convencimiento no fue fácil. Durante décadas, el séptimo arte tendió a minimizar el daño psicológico y físico a la mujer. Es verdad que las películas reflejaban un realidad social, a la vez que perpetuaban los clichés sobre el llamado “sexo débil”. Un bofetón era el correctivo a la histeria mujeril; los celos y la infidelidad justificaban el maltrato, incluso el asesinato. En el cine actual, el tratamiento es distinto, y su impacto en el espectador también.

Hace un tiempo propusimos algunos títulos que denuncian la violencia machista. En la entrada de hoy, como un motivo más de reflexión previa al 25 N (te recomendamos el último post de Entre corchetes), ofrecemos otra pequeña selección, con mayor presencia del mundo africano y asiático.

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