Para la última entrada de este 2018 que está llegando a su fin, hemos seleccionado un disco del año 1991. Lo publicó una banda que ya no existe, pero que en su momento estuvo en la cresta de la ola musical. El que ahora visita nuestra sección “El disco del mes”, fue uno de sus trabajos más logrados y de mayor impacto comercial. La banda se llamaba R.E.M.; el disco, Out Of Time (CD 751).

Los componentes de R.E.M. en su etapa de mayor popularidad, mediados de los 90

R.E.M. es el nombre de un grupo estadounidense fundado en 1980 por Michael Stipe (voz solista), Peter Buck (guitarra), Mike Milles (bajo) y Bill Berry (batería). Uno de los estandartes del rock alternativo, ese cajón de sastre de géneros que, partiendo de la escena underground, se hizo popular en los años 90. A dicho periodo corresponde Out Of Time, su séptimo álbum de estudio, que ganaría tres premios Grammy y les dio el primer número 1 en Estados Unidos y Reino Unido, además de suponer un gran éxito de ventas. La racha se prolongó con los siguientes discos, permitiendo que el cuarteto (trío desde 1997 por la marcha de Berry) se consolidase como una de las principales bandas internacionales a finales del siglo XX y principios del XXI, hasta su disolución en 2011.

Out Of Time combina elementos de varios géneros musicales (pop, folk, country, música clásica, rap) que resultan en un sonido apto para la mayoría de los oídos. Se extrajeron cuatro sencillos, aunque aquí solo hablaremos de los dos primeros. Losing My Religion fue un éxito inesperado, gracias a las emisiones de la radio y la MTV y a un aclamado vídeo promocional. Por cierto que el título no debería traducirse literalmente (“Perdiendo mi religión”), porque es una expresión sureña que viene a significar algo así como “perder la paciencia” o “sacar de quicio”; además, según declaraciones de Stipe, trata de una obsesión amorosa.

Shiny Happy People, el segundo single, resultó muy distinto. Una canción alegre, colorida, directa y sencilla, sin letras complejas y con un estribillo pegadizo. No era lo que los fans esperaban de su grupo de rock favorito (ni que lo acompañase la voz de Kate Pierson, cantante de los desenfadados The B-52’s). La propia banda nunca le tuvo mucho cariño y, de hecho, Stipe la definió hace un par de años como “una canción afrutada escrita para niños“. Sin embargo, fue el único sencillo de R.E.M. en alcanzar el Top 10 en USA y Reino Unido simultáneamente. Y, hoy como ayer, transmite buenísimas vibraciones. Las mismas que The End desea en estas Navidades a la “gente radiante y feliz” que nos ha acompañado durante el 2018. A tod@s, ¡Felices Fiestas!

Compartir: