Bibliotecarias: guardianas de la memoria
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Seshat, Hipatia, Suzanne Briet, Henriette Avram, María Moliner, Juana Capdevielle, Dorothy Porter Wesley. (Imagen IA)
El 24 de octubre se celebra el Día Internacional de las Bibliotecas. Esto sucede desde 1997 en recuerdo a la destrucción de la Biblioteca Nacional de Sarajevo de 1992, durante la sinrazón de la guerra de los Balcanes.
Este año el lema elegido es "Sin profesionales, no hay bibliotecas". Y, desde nuestro rincón virtual con perspectiva de género, queremos aprovechar para reivindicar a todas las mujeres que han trabajado en y por las bibliotecas a lo largo de la historia. Mujeres invisibles sin las que, probablemente, las bibliotecas no existirían tal cual las conocemos, y a las que el paso del tiempo no les ha dado el protagonismo merecido. ¿Te apetece acompañarnos en este breve e irregular recorrido?
Un documento es una prueba en apoyo de un hecho. — Suzanne Briet
Desde el origen de los templos llenos de tablillas, papiros, códices o, posteriormente, libros; las mujeres siempre han estado presentes:
- Seshat, diosa del antiguo Egipto, "diosa de la escritura y del registro del conocimiento", "la diosa de las bibliotecas", simplificando mucho, pero no queremos dejar de tener una deidad entre nuestras líneas virtuales.
Sin embargo, no han tenido un acceso libre como los hombres. Estos templos de la memoria, lugares de conocimiento, espacios de sabiduría, primero fueron escenarios prohibidos para ellas. En la Antigüedad, en la Edad Media, en el Renacimiento... los libros, fuera el que fuera el formato, son "objetos" valiosos y su recopilación está íntimamente ligada a la nobleza o a la religión, posteriormente, podremos encontrarlos en las universidades, también vetadas a las mujeres hasta fechas vergonzosamente tardías.
Maletilla de las letras /Por los caminos de España — Gloria Fuertes
Gloria Fuertes y su pareja, Phyllis Turnbull. Juntas llevaron libros a los niños de pueblos más alejados. (Imagen IA)
En España, sin ir más lejos, la Biblioteca Nacional tuvo prohibido el acceso a las mujeres para estudiar y consultar sus fondos hasta pasados 125 años desde su fundación. Fue una escritora, Antonia Gutiérrez Bueno, durante la elaboración de su Diccionario de Mujeres Célebres -obra que no llegó a ver la luz- quien solicitó el acceso a los fondos. La respuesta del entonces director nos pone hoy en día una sonrisa de incredulidad:
Antonia Gutiérrez escribió una carta al Ministerio del Interior pidiendo permiso, y el director de la Biblioteca, José María Patino, respondió de forma negativa, subrayando que la presencia de las mujeres podría distraer y aumentaría el coste de la propiedad al crear una sala separada donde no podrían entrar más de cinco o seis usuarias. Paola Lotti
Por suerte, en ese momento, 1837, reinaba María Cristina de Borbón, y sí concedió el permiso, no solo a Antonia, sino a todas las mujeres. Hubo que esperar hasta 1910 para que las oposiciones de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos fueran también de Archiveras, Bibliotecarias y Arqueólogas. En 1914 aprobó la primera mujer, Ángela García Rives. Y no fue hasta 1990 que otra mujer, Alicia Girón, llegó a dirigir la institución. La que posteriormente se convertiría en la directora de la BULPGC, entre 1995-2008.
(...) que cualquier lector en cualquier lugar pueda obtener cualquier libro que le interese. - María Moliner
Para que las bibliotecas se hayan convertido en lo que son hoy en día, el trabajo hasta aquí ha sido ingente. Toda la estructura y sistematización que permite a una biblioteca ser lo que es, que permite "poner orden" en el conocimiento universal y nos da la posibilidad de acceder a él, ha requerido de años de labor profesional, de estudio e investigación. Este camino ha podido hacerse gracias a una genealogía invisible.

En el centro de la imagen, la bibliotecaria Ángela García Rives.
- Nuestra queridísima María Moliner, además de crear ese increíble diccionario de uso del español en una época donde no había ordenadores ni archivos digitales y sin ser lexicógrafa; colaboró con las Misiones Pedagógicas. Defendió el concepto de la biblioteca como: servicio público, con acceso universal a la lectura, coordinación entre bibliotecas y atención real a las necesidades de las personas lectoras. Su objetivo era extraordinariamente ambicioso para la época: que cualquier persona, estuviera donde estuviera, pudiera conseguir el libro que necesitara.
- Suzanne Briet, Madame Documentation, transformó la Biblioteca Nacional de Francia al abrir al público fondos de acceso restringido y crear servicios de orientación bibliográfica. Además, tuvo un papel fundamental en la formación y profesionalización de esta profesión. Defendió una concepción muy amplia y moderna de lo que es y no es un documento. En una biblioteca, eso lo cambia todo, ¿qué podemos considerar un documento y qué no?
- Henriette Avram desarrolló el formato MARC 21 para la Biblioteca del Congreso de EEUU, lo que permitió automatizar y compartir registros bibliográficos a nivel mundial. Programadora y analista de sistemas, es una de las figuras esenciales en el paso del catálogo de fichas al catálogo informatizado.
- Dorothy McGarry dedicó su vida al desarrollo de la catalogación técnica, la descripción formal de los documentos. Además, contribuyó a la formación en catalogación y a la implantación de estándares internacionales.
Quizá, si no estás versada en bibliotecas, algunas de estas palabras se te caerán, pero para cualquier persona que conozca esta profesión o que sea usuaria habitual de una biblioteca, de cualquier biblioteca; estos nombres propios son responsables de lo que somos y de la posibilidad de que el conocimiento esté al alcance de tods. Si aparece un fantasma del pasado y borrase todas estas aportaciones, nos resultaría inimaginable componernos una realidad bibliotecaria.
Contar historias es una forma maravillosa de derribar barreras. — Charlemae Hill Rollins
Son tantos los nombres que nunca les haremos justicia. Sin embargo, nombrarlas es hacerlas visibles y no pueden faltar en nuestra particular celebración del #Orgullobibliotecario, junto con algunas historias maravillosas dignas de escucharse junto a un fuego, historias que derriban barreras, como dice Charleamae Hill Rollins, historias con una mirada inclusiva y diversa, esa mirada propia de este blog y de nuestra labor.
Lubna de Córdoba, Francesca Bonnemaison, Charlemae Hill Rollins, Alia Muhammad Baker (Imagen IA)
- Lubna de Córdoba (s.X) esclava andalusí, reconocida intelectual del Califato de Córdoba. Aunque su papel en la Biblioteca de Córdoba depende de la fuente que se consulte, hay unanimidad en que tuvo una labor destacada. Según las fuentes medievales, fue escriba del califa, excelente calígrafa, gramática, poeta y experta en cálculo.
- Charleamae Hill Rollins, (1897-1979) Bibliotecaria afroamericana, escribió We build together, 1941; con la finalidad de ayudar a bibliotecarias y docentes a detectar los estereotipos racistas presentes en los libros infantiles. Sentó las bases para la evaluación multicultural de las colecciones con perspectiva multicultural.
- Dorothy Porter (1905-1995) Porter se dio cuenta de que la CDU (el sistema de clasificación utilizado en las bibliotecas) marginaba la historia de la población negra. Así que reelaboró un nuevo esquema que diera cabida a la producción literaria e histórica de la diáspora africana.
- Francesca Bonnemaison (1872-1949) Francesca es una de nuestras referentes para el Espacio Violeta. Fue pedagoga y promotora cultural catalana. Fundó en Barcelona en 1909 la Biblioteca Popular de la Dona, considerada la primera biblioteca para mujeres de Europa.
- Juana Capedevielle (1905-1936) Otra historia sorprendente: en 1933 fue la primera mujer que ocupó la jefatura de una biblioteca de facultad en la Universidad Central de Madrid. En 1934, creó un pionero servicio de lectura para enfermos. Fue, además, pedagoga, y participó activamente en la modernización de las bibliotecas universitarias. Murió asesinada a comienzos de la Guerra Civil, como tantas otras muertes, la encontraron en una cuneta.
- Joana Raspall (1913-2013) Bibliotecaria, escritora y lexicógrafa. Arriesgó su vida para salvar libros y documentos en lengua catalana durante la Guerra Civil.
- Alia Muhammad Baker (1953-2021) bibliotecaria iraquí, rescató en secreto más de 30 mil libros y manuscritos del siglo XIV, durante la guerra de Irak. Los sacó escondidos en su coche y los guardó en su casa y en un restaurante de un vecino. El edificio de la biblioteca ardió por completo. Alia Muhammad salvó la memoria histórica de su ciudad y evitó una nueva Biblioteca Nacional de Sarajevo, destruida durante la guerra de los Balcanes.
Sin el personal que trabaja en una biblioteca, las estanterías estarían mudas, el conocimiento y el saber pertenecerían a unos pocos, posiblemente, hombres, blancos, ricos, cargados de prejuicios y poder... Quizá no serían ellos los sabios del lugar, pero sí que pondrían siete candados para no permitir el desarrollo del pensamiento crítico, el espíritu libre, el criterio propio, tan necesarios en estos tiempos en los que la reflexión, el análisis y las mentes abiertas se arriesgan a ser acalladas. La biblioteca es libertad, curiosidad, inconformismo.
El personal que trabajamos en ellas -oficialas, técnicas, bibliotecarias- estamos comprometidas con la realidad, buscando siempre la forma de llegar a la sociedad, de los nuevos formatos y nunca sabemos qué vendrá luego, cuál será el futuro. Nos vemos obligadas a estar en constante reciclaje y formación, pero no por ello dejamos de mirar atrás y recordarmos de donde venimos. Todos los nombres citados y tantos más, son parte de esta historia.
Este año acompañamos este día con un sonoro y reivindicativo: "Sin profesionales, no hay bibliotecas", que valga de agradecimiento a todas ellas por su rebeldía, su lucha y la valentía de llegar a los demás...

