Hedy Lamarr

Hedy Lamarr

La pasada semana se celebró el 101 aniversario del nacimiento de Hedy Lamarr (9 de noviembre de 1914), una de las actrices más bellas de la historia del cine.

La actriz, nacida en la Viena del Imperio Austrohúngaro, poseía una belleza que apabullaba y no solo revolucionó el cine por ser la primera en realizar un desnudo ante las cámaras… Poseía también una mente prodigiosa que aprovechó para desarrollar sus estudios de ingeniería.

En 1937 firmó un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer y pronto pasó a ser una gran figura de la Edad Dorada de Hollywood, más por su deslumbrante belleza que por su talento interpretativo, covirtiéndose en la estrella del cine de los años 30.

Pero Hedy, con su mente brillante e inquieta, no se conformaba con el papel de hermoso florero que la vida le había otorgado. En Hollywood coincidió con George Antheil, pianista y compositor de vanguardia que experimentaba con la mecanización de la música a través de artefactos automáticos, un concepto que había puesto en práctica en su obra Ballet Mécanique.

Del encuentro entre Hedy y Antheil surgió la idea de aplicar el sistema de una pianola, que va accionando consecutivamente las teclas para interpretar una melodía, a un dispositivo de comunicaciones que fuera imposible de interceptar. Por entonces, en la Segunda Guerra Mundial, se empleaban torpedos dirigidos por radiocontrol, pero eran fácilmente inutilizados por el enemigo una vez que se descubría la frecuencia de la señal.

La idea de Hedy y Antheil fue usar un rollo de papel perforado para que la frecuencia fuera variando entre 88 valores, como las 88 teclas de un piano. La secuencia de los saltos solo la conocería quien tuviera la clave, la melodía, lo que aseguraba el blindaje de la comunicación.

El 11 de agosto de 1942, la patente de Antheil y Hedy Lamarr se publicó en EE. UU. bajo el título Sistema de comunicación secreta. El trabajo de los dos inventores anticiparía los sistemas actuales como el wifi, que se basan en saltos de frecuencias, conviertiéndose en el germen de las comunicaciones modernas.

Lamentablemente en aquellos años no era plausible que a la mujer más hermosa del mundo se le concediera la más mínima credibilidad en cuestiones de ciencia e ingeniería. Su importante contribución quedó aparcada durante 20 años, hasta que la crisis de los misiles de Cuba sirvió como oportunidad para que finalmente encontrara una aplicación práctica.

En definitiva, la gran aportación de Hedy Lamarr a la humanidad no estaba relacionada con sus trabajos cinematográficos ni con su increíble belleza sino con su capacidad para concebir la teoría del espectro ensanchado, lo que hoy en día podría entenderse como precursor del wifi.

Te dejamos con algunas de sus películas disponibles en la Mediateca:

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