Filmoteca Canaria comienza el próximo martes, 12 de febrero, el primero de sus ciclos del 2019. Y lo hace con la filmografía de Andréi Tarkovski (1932-1968), seguramente la figura más importante e influyente del cine soviético tras la Segunda Guerra Mundial. La trayectoria de este “poeta del cine” se alejó de las normas comerciales para edificar un universo propio, rico en matices visuales, sonoros, filosóficos y espirituales. Un director cuya obra, considerada de culto, levanta pasiones encontradas.

Hasta el 19 de marzo en Las Palmas (21 de marzo en La Laguna), se proyectarán cinco de los siete largometrajes que Tarkovski rodó durante veinticinco años de carrera: La infancia de Iván (1962), Andréi Rublev (1966), El espejo (1975), Stalker (1979) y Nostalgia (1983).

Se trata de un cine personal e introspectivo, exigente con el espectador, pero al que vale pena acercarse. La libertad expresiva de Tarkovski le enfrentó a las autoridades de la extinta Unión Soviética en más de una ocasión (por ejemplo, a propósito de su particular biografía del pintor medieval de iconos Andréi Rublov), o se vio perjudicada por la mala suerte (hubo de filmar una segunda versión de Stalker por culpa del accidente que destruyó la mayor parte del metraje original). Incluso una obra con rasgos autobiográficos como El espejo le trajo problemas. Nostalgia sería la última de sus películas bajo tutela soviética, antes de exiliarse a Suecia.

En la Mediateca encontrarás estas cinco películas y otros dos títulos que no deberías perderte: en Solaris (1972), adaptación de un relato de ciencia ficción del polaco Stalisnaw Lerm, Tarkovski medita sobre las relaciones humanas y lo desconocido; Sacrificio (1986), su última película, un drama apocalíptico, fue el testamento cinematográfico y vital de un artista aquejado de un cáncer terminal que lo mataría ocho meses después de triunfar en Cannes.

Compartir: