Tres de los triunfadores de los Óscar 2019: Rami Malek, Alfonso Cuarón y Olivia Colman

La última gala de los Óscar, celebrada ayer en la ciudad de Los Angeles, dejó unas cuantas noticias que merece la pena comentar. La primera es la más obvia: la ausencia de una presentadora o un presentador que la condujera (no ocurría desde 1989), lo que, aseguran, le restó fluidez y orden (de hecho, se pasó 10 minutos del tiempo establecido). Si tuviste oportunidad de seguirla, nos gustaría conocer tu opinión.

Segunda. Si la calidad de una película se midiera exclusivamente por el rendimiento en taquilla y por el número de premios, estaremos de acuerdo en que Black Panther es  la triunfadora. Se llevó tres Óscar (mejor banda sonora, mejor diseño de producción, mejor vestuario), fue la segunda película con mayor recaudación mundial en el 2018, y la primera en los Estados Unidos. Por si fuera necesario recordarnos que los Óscar son, en primerísimo lugar y por encima de cualquier otra consideración, los premios a la industria del cine norteamericano.

Pero Black Panther no ganó ninguno de los galardones mayores, y, al final, estos son los que cuentan. Incluso Bohemian Rhapsody, la primera en cantidad de premios, rascó uno solo (el de mejor actor principal para Rami Malek estaba prácticamente cantado); los tres restantes fueron técnicos (mejor montaje, mejor sonido, mejores efectos sonoros). El tiempo dirá cuánto recorrido tendrán ambos filmes, pero Green Book sí que tiene garantizado un lugar en los anales, ya que ganó el gordo, o sea, el Óscar a la mejor película. Y, todavía así, el gran triunfador no fue el cine yanqui, sino el originario del país vecino. Por quinta vez en los últimos seis años, un mexicano se alza con la estatuilla a la mejor dirección, gracias a esta segunda de Alfonso Cuarón por Roma, asimismo mejor película de habla no inglesa (la primera para México) y -dato importante de cara al futuro- el primer largometraje de una plataforma de vídeo por internet (Nétflix) que se alza con este prestigioso premio.

La gala también batió otros dos récords: quince mujeres y siete afroamericanos recogieron algún premio. En este sentido, lo más llamativo fue el Óscar a la mejor actriz principal de Olivia Colman (Rachel Weisz y Emma Stone, sus compañeras en La favorita, lo habrían merecido igualmente), el de mejor actriz de reparto a Regina King (El blues de Beale Street) y su equivalente masculino a Mahershala Ali (Green Book).

Del resto de premiados, hay que consignar que a Spike Lee le dieron el primer Óscar de su vida (mejor guion adaptado por Infiltrado en el KKKlan), quizá un tardío reconocimiento a su controvertida trayectoria. Ha nacido una estrella hubo de conformarse con el galardón a la mejor canción (Shallow). La mejor película de animación ya tenía dueño seguro en la sensación del año Spider-Man: Un nuevo universo. Y la categoría de mejor largometraje documental fue para Free Solo, una historia de superación personal muy del gusto estadounidense.

En resumen, una edición sin muchas sorpresas. Se podría objetar que una película previsible como Green Book venciese a dramas más ambiciosos como La favorita o El vicio del poder, o que Viggo Mortensen y Glenn Close no sean premiados pese a que bordan sus papeles. Pero eso sería olvidar el excelente trabajo de Malek mimetizado de Freddie Mercury o el de Colman dando vida a la desdichada Ana Estuardo. Por no decir que una historia de amistad interracial se antoja una baza comercial segura en el Hollywood de la era Trump.

Y hablando del presidente de los Estados Unidos, los anti-Óscar de este año lo premiaron doblemente: peor actor y peor pareja en pantalla (la pareja es su “mezquindad”, así como suena), por su “actuación” en los documentales Death of a Nation y Fahrenheit 11/9. Otra doble “afortunada” ha sido Melissa McCarthy, peor actriz por ¿Quién está matando a los moñecos? y El alma de la fiesta, aunque la redimió su participación en ¿Podrás perdonarme algún día? Con todo, la “triunfadora” del sábado fue la última versión de Holmes & Watson, la comedia dirigida por Etan Cohen y co-protagonizada por Will Ferrer. Obtuvo cuatro razzie: peor película, peor director, peor actor de reparto (John C. Reilly) y peor spin-off, secuela o copia (o lo que sea). ¿Estamos ante una futura película de culto?

Como otros años, adjuntamos un resumen de este bimestre de premios cinematográficos, que pone punto y final a la temporada 2018.

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