Por estos días se conmemoran las dos décadas del estreno de una película que revolucionó al cine de ciencia ficción. La dirigieron dos hermanos estadounidenses cuyo apellido de origen polaco adquirió fama instantánea. También fue un momento estelar en las carreras del trío protagonista, particularmente en la de su actor principal, Keanu Reeves. Y, además, sería la primera parte de una trilogía que mucha gente recuerda aún.

Con estas pistas, seguro adivinaste de qué título se trata: Matrix (DVD 4250). La Semana Santa puede ser un buen momento para conocer, o volver a disfrutar, de un espectáculo que marcó época.

¿Alguna vez te has preguntado si el mundo es real o una ilusión? ¿Te ha asaltado la duda de vivir en un sueño, de no ser quién crees, de que las cosas quizá no sean como piensas que son? ¿Y si eso que llamas vida solo fuera el producto de un programa informático? ¿Y si la realidad es otra cosa, mucho más oscura y aterradora? ¿Querrías despertar del sueño y enfrentar la verdad, o te refugiarías en la seguridad de la ignorancia?

La “lluvia digital” símbolo de Matrix

Este fue, más o menos, el planteamiento de los hermanos Wachowski (ahora, las hermanas Wachowski) en su segundo largometraje. Nació de combinar un problema filosófico (la naturaleza de la realidad) y una situación típica de la ciencia ficción moderna (la rebelión de la inteligencia artificial contra la humanidad). El resultado fue una cinta que se consumía como un blockbuster de acción, pero, a la vez, invitaba a la reflexión y a la discusión a la salida del cine.

Desde el punto de vista formal, Matrix se benefició del no va más en efectos especiales de la época. Uno en particular se asocia siempre con esta película, a pesar de que no fue la primera en usarlo. La técnica del bullet time ralentiza o congela la acción para apreciar los detalles de una acción ultrarrápida, mientras la cámara se sigue moviendo en la escena. En español se traduce literalmente, tiempo bala, nombre muy apropiado para uno de los momentos icónicos del film:

Por mucho dinero que se invierta en efectos visuales y sonoros, y por interesante que sea el guion, una película de ciencia ficción también necesita actores que estén a la altura. En 1999 Keanu Reeves era una cara conocida de la gran pantalla (Le llaman Bodhi, Drácula, de Bram Stoker, Pequeño Buda, Speed, Un paseo por las nubes, Pactar con el diablo), pero no fue la primera opción para el papel de Neo, ya que antes se pensó en Johnny Deep, Tom Cruise, Leonardo DiCaprio, Will Smith e, incluso, Sandra Bullock. Sin embargo, a sus treinta y cuatro años Reeves dio el pego de programador metido a hacker y a inesperado mesías de la humanidad. Lo secundan los comparativamente desconocidos Laurence Fishburne y Carrie-Anne Moss, perfectos en sus roles de Morfeo y Trinity.

Trinity (Carrie-Anne Moss), Neo (Keanu Reeves) y Morfeo (Laurence Fishburne)

Matrix arrasó en la taquilla, convenció a la crítica y ganó cuatro Óscar técnicos (montaje, sonido, edición de sonido y efectos visuales). Tal fue el éxito, que l@s Wachoswki decidieron rodar dos secuelas igual de populares (solo en Estados Unidos, la trilogía vendió 103 millones y medio de entradas de cine): Matrix Reloaded y Matrix Revolutions, filmadas de corrido y estrenadas con ocho meses de diferencia en 2003. Una serie de videojuegos y, sobre todo, la colección de cortos de animación Animatrix, ahondaron en el trasfondo de este universo distópico convertido en lucrativa franquicia.

The Matrix se considera una película de culto desde prácticamente el día de su estreno. No importa que el argumento y la estética sean deudores de otros clásicos contemporáneos del género, como el anime Ghost in the Shell, anterior en cuatro años y de donde se tomó, por ejemplo, la idea de la “lluvia digital” que representa el código Matrix. El hecho es que, en estos tiempos de remakes y reboots, no hay que descartar el regreso de las aventuras de Neo. Mientras tanto, tú sigue al Conejo Blanco y procura acertar cuando Morfeo te de a escoger entre la píldora roja y la azul.

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