Si sigues las noticias de Hollywood, seguro que ya estás al tanto del fallecimiento de Doris Day. Puede que el nombre no te diga mucho, pero fue una de las estrellas del cine estadounidense durante los años 50 y 60 del siglo XX.

Recordada por su doble faceta de cantante y actriz, en esta última destacan unos títulos más que otros. Este mes le rendimos homenaje con una de las comedias románticas que le granjearon mayor popularidad: Confidencias de medianoche (DVD 9826).

Doris Day (nombre artístico de Doris Mary Ann Kappelhoff) iba para bailarina, pero un accidente y la calidad de su voz la llevaron a ser cantante de big band y, luego, a convertirse en una solista exitosa, con más de 650 temas grabados en tan solo dos décadas (1947-1967). Entró en el cine de la mano de Michael Curtiz en 1948, director con el que filmaría cuatro películas. También trabajó a la órdenes de Alfred Hitchcock y junto a James Stewart en El hombre que sabía demasiado, donde interpretaba la canción con que más se la identifica.

Doris Day (1922-2019)

Y es que, por más que se esforzara en asumir papeles dramáticos, la carrera cinematográfica de Doris Days es sinónimo de música, comedia y romanticismo. Una combinación ganadora en el Hollywood clásico y que en ella encontró un filón gracias a su imagen de rubia platino resultona y pizpireta, pero candorosa (muy alejada del mito sexual de una Marilyn Monroe). Era la esposa y la nuera ideal en  un mundo de confort y orden, en aquel universo perfecto que pregonaba el cine norteamericano de la posguerra. Un sueño en el que la mujer podía desempeñarse con una independencia considerable, aunque, eso sí, su realización personal no estaba completa sin el matrimonio .

Doris encarna este prototipo femenino precisamente en Pillow Talk, título original que en España se tradujo como Confidencias de (a) medianoche. Una típica situación de enredo, en que la pareja protagonista (ella decoradora, él compositor) se odia sin conocerse, una fórmula que recuerda a otros clásicos del género. Esto desencadena una sucesión de escenas rocambolescas y simpáticas que desemboca en el resultado que te puedes imaginar.

La escena icónica de ‘Confidencias de medianoche’

La película fue dirigida por Michael Gordon, quien había rodado unos años antes el Cyrano de Bergerac de José Ferrer. Para acompañar a Doris en el papel masculino principal se eligió a Rock Hudson, actor ya consagrado en filmes como Gigante. Fue una decisión acertada, por su seductora masculinidad, que conquistaba al público femenino, y por su imitación del acento tejano (un detalle importante en el desarrollo de la trama: recomendamos escuchar el audio original). Tony Randall, una cara conocida del cine y la televisión, hace de Jonatthan, el pretendiente de Jean (Doris) y amigo de Allen (Hudson). El trío tenía química en la pantalla y volvió reunirse en otras dos ocasiones (Pijama para dos y No me mandes flores).

Se puede discutir si Confidencias de medianoche es la mejor de las 39 películas en que intervino Doris Day, pero lo cierto es que gustó a la taquilla y a la crítica; además, le valió su única nominación a los Óscar. Todavía participaría en otras catorce producciones hasta 1968. Se retiró del cine a los 46 años, pero las necesidades económicas la obligaron a protagonizar hasta 1973 una sitcom que llevó su nombre (The Doris Day Show).

Compartir: