¿Hay vida después de Juego de Tronos? Evidentemente, sí, aunque si eres fandom de la exitosa serie de HBO seguramente te costará asumirlo. En ese caso, te proponemos tres cosas: una, volver a ver las siete primeras temporadas disponibles en la Mediateca; dos, aguardar (im)paciente a que se confirmen los rumores de precuelas y secuelas; tercera, echar mano de otras sagas similares (que no iguales) para matar el gusanillo mientras dure la espera.

Y como quiera que, además, este fin de semana los cines de España estrenan un biopic sobre la infancia y juventud de J. R. R. Tolkien, se nos ocurre volver a un autor al que The End dedicó un post el curso pasado. Así que hoy toca mirar atrás y recordar El hobbit de Peter Jackson.

Después del triunfo arrollador de El Señor de los Anillos, el director nezolandés retomó un proyecto largamente acariciado, el remake del clásico King Kong. Luego vendría The Lovely Bones, un registro diferente pero con el común denominador del elemento fantástico. Para entonces, había llegado a un acuerdo para producir la adaptación al cine de El hobbit. Como quiera que él mismo andaba distraído en otros planes, la dirección sería de Guillermo del Toro, pero, cuando éste se descolgó, Jackson asumió también esa responsabilidad.

Lo que en principio iba a ser dos películas se expandió a una trilogía. La decisión parecía extraña, porque The Hobbit es una novela mucho más ligera que The Lord of the Rings, en el volumen (un solo libro frente a tres), en la complejidad de la trama y en el tono de la narración. Por otro lado, si bien se puede leer como historia independiente, El hobbit es una precuela de El Señor de los Anillos, una pequeña aventura dentro de un relato más amplio cuyo desenlace ya sabía el espectador. Una apuesta arriesgada, que podía repetir el éxito original, e igualmente acabar en un fracaso rotundo.

La primera entrega llegó a tiempo para la campaña navideña de 2012. El hobbit: un viaje inesperado (DVD 9218) tuvo el honor de ser la primera película comercial rodada en formato 3D HFR (a 48 fotogramas por segundo), aunque en la mayoría de las salas se proyectó en el estándar 24 fps. Sesenta años antes de El Señor de los Anillos, el tío de Frodo Bolsón, Bilbo (al que interpreta Martin Freeman, entonces conocido por su rol de Watson en la serie de TV Sherlock) se embarca inesperadamente, en compañía de trece enanos conducidos por el mago Gandalf (de nuevo, Ian McKellen), en la aventura de recuperar el tesoro que el dragón Smaug arrebató al abuelo de Thórin “Escudo de Roble” en el reino de Erebor. El momento clave es el encuentro de Bilbo con Gollum y su hallazgo del Anillo Único.

The Hobbit: An Unexpected Journey fue recibida con enorme expectación, lo que se tradujo en un magnífico rendimiento en taquilla. Esto despejó las dudas que pudiera haber sobre la continuidad de la nueva saga, ya que, como sucediera con su predecesora, el grueso de las tres partes se había filmado en un solo bloque, entre el 21 de marzo de 2011 y el 6 de julio de 2012. La desolación de Smaug (DVD 9676) se estrenó en diciembre de 2013. Esta vez, Bilbo y sus compañeros se las ven y se las desean para escapar de Thranduil, el desconfiado rey elfo del Bosque Negro, y llegar hasta la Ciudad del Lago, última parada antes de la Montaña Solitaria donde duerme Smaug. La intromisión en los dominios del dragón desata su ira, que dirigirá contra los habitantes de la Ciudad.

La batalla de los cinco ejércitos (DVD 10179) acudió fiel a la cita navideña de 2014. Es la más dramática de las tres partes, primero por la amenaza de Smaug y, después, por la confluencia de cinco ejércitos que, en disputa por la herencia y los tesoros de Erebor, las circunstancias los fuerza a unirse en dos bandos opuestos (elfos, hombres y enanos contra trasgos y otras criaturas malignas). Finalmente, Bilbo regresa a casa, más experimentado y sabio, pero también portando el misterioso objeto que desempeñará un papel crucial en El Señor de los Anillos.

El hobbit fue un producto comercial redondo. No le fue tan bien con los premios (un Óscar técnico menor y siete nominaciones, cuando solo El retorno del rey obtuvo once). Mejor con la crítica, a pesar de que los fans de Tolkien recibieron las películas con división de opiniones. Ya era discutible la idea misma de dividir en tres una historia que en formato papel no llega a las 300 páginas. Hubo que estirar el argumento, y añadir personajes y tramas secundarias no contempladas -o apenas esbozadas- en el original, para llenar de contenido las 8 horas de metraje (casi tres Un viaje inesperado, dos y media La desolación de Smaug y La batalla de los cinco ejércitos). Es obvio que Jackson pretendía repetir la jugada ganadora de The Lord of the Rings. Y vaya si lo consiguió, pero a costa de transformar a El hobbit en la narración épica que no era. A la mayoría de quienes acudieron a los cines no le importó demasiado. A quienes sí, pudieron desahogarse en las redes sociales con críticas tan despiadadas y minuciosas como esta de Just Write en YouTube (en inglés subtitulado).

Dicho lo cual, si no has tenido suficiente Tierra Media, espera a la serie de El Señor de los Anillos que Amazon planea estrenar en 2021. Y el universo fantástico de J. R. R. Tolkien es muy, muy grande…

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