¿No te ha pasado nunca escuchar una canción y trasladarte inmediatamente a una época, un año o una fecha concreta de tu vida? Pues eso también es lo que le sucede al protagonista de nuestra propuesta para este fin de semana. Con la diferencia de que, en su caso, no es un viaje nostálgico: en su mente, el tiempo se ha detenido en un eterno ayer. De esto y de mucho más trata La música nunca se detuvo (DVD 9713), primera y -hasta ahora- última película de Jim Kohlberg.

En 1967 Gabriel huyó de casa siendo poco más que un adolescente. Veinte años después, sus padres lo encuentran en un hospital, enfermo de un tumor cerebral. Se lo extirpan, pero es incapaz de distinguir entre el pasado y el presente; y sólo la música que marcó su juventud consigue sacarle por momentos del profundo letargo en que permanece sumido.

El guion se inspira en El último hippie, una de las historias incluidas en el libro Un antropólogo en Marte, del neurólogo inglés Oliver Sacks. En sus estudios, Sacks explicaba los mecanismos de supervivencia del cerebro humano y reparó en que la música es un elemento recurrente en este proceso. Partiendo de tal premisa, el largometraje incide en el valor terapéutico de la música y de su relación con los recuerdos. A la vez, es una reflexión sobre el conflicto intergeneracional y las relaciones paternofiliales. Y, por supuesto, un recorrido por la música rock de los años 60.

Sesión de musicoterapia: Gabriel, Henry y la doctora Daley

The Music Never Stopped es una producción independiente que contó con el concurso de Lou Taylor Pucci en el papel de Gabriel, el más reconocible J. K. Simmons (Wiplash) en el de su padre Henry, la veterana Cara Seymour como Helen, madre y esposa de los anteriores, y Julia Ormond cumpliendo el rol de la terapeuta Dianne Daley. Naturalmente, la música desempeña un papel fundamental, en concreto la de Grateful Dead (una de sus canciones da título a la película).

Puede ser una grata sorpresa descubrir un drama, más bien modesto, que habla de la pérdida, el remordimiento, la reconciliación y la esperanza. Experiencias genuinamente humanas que se muestran con las dosis de sensibilidad y humor justas para captar nuestra atención.

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